Tengo aquí de todo, para darte

Tengo aquí de todo, para darte,
menos mi amor.

Podemos pasear a la intemperie de mis sentimientos,
allí donde hace más frío.

Podemos bailar con ojos cerrados,
como si estuviéramos absolutamente solos.

Podemos atragantarnos de series en el sofá,
disecados de tantos silencios.

Podemos compartirnos besos
y enfriarlos poco a poco,
como el agua tibia del lavabo.

Podemos derramar una soledad brutal
por los recovecos de nuestros abrazos.

Pero no me pidas amor,
que lo tengo bien guardado,
escondido entre los fracasos,
esperando que pase algo,
una bomba, un disparo de luces,
un amago de sonrisa.

Un engaño.

¿Qué has entendido de mí?

¿Qué has entendido de mí?,
después de los años,
¿qué caricatura grotesca
han dibujado las promesas y los desencantos?

Nos creímos al cabo de la calle,
y retornamos de vuelta a la casilla de salida.
Mientras, nos han pasado por encima
los éxitos entre los fracasos.

Descubrimos juntos que es posible
querer sin fondo a nuestros hijos,
y nos ajamos casi sin querer
entre visitas al gimnasio.

Ahora, te escondo lo que siento,
no por miedo a que me conozcas.
Si ya lo sabes realmente todo.

Si no por pavor a que te descubras
como intuyo quien llevas siendo,
desde hace más que un tiempo.

Pero a pesar de todo,
de tanto,
me has vertido pacientemente
una vida entera.

Un regalo.

Llegado este momento

Llegado este momento,
los cuarenta,
sólo yo recuerdo toda mi vida.
Si acaso.

Siento cada una de las dudas,
anhelo los besos apenas insinuados,
las caricias furtivas que fueron,
o es que no fueron,
en mi memoria.

Pero cómo puedo contrastar el ansia,
los desengaños, las medias verdades
y las completas mentiras.

Las promesas esquivas
de los destinos que quizá no tomamos.

Si sólo yo recuerdo, apenas,
aquellas noches en vela,
las taquicardias,
el miedo a no llegar a la siguiente meta.

A nada.

Sólo yo quedo para contar el relato,
completar el discurso,
la partitura,
con los tonos y matices de mi vida
y sus heroicas patrañas.

Soy yo,
la única caricatura de mi mismo,
el que hace y deshace las anécdotas,
los mitos y los hitos,
para dejarme siempre del derecho,
con mi perfil filtrado.

Llegado este momento,
sólo anhelo a que me valideis,
todas y cada una de vosotras,
que es cierto,
que cuando nos abrimos las tripas,
erais vosotras las que estabais conmigo.

Yo: me quisiste? Recuerdas?
Tu: bonitos años fueron esos.
Yo: Pero inequívocamente, me quisiste?
Tu: hace tanto tiempo…

Pero que no pase, no, que el tiempo muera
y que sigan quemando las palabras,
el deseo, todas las ganas.

Que simplemente sean,
como yo las recuerdo,
desesperadamente.

Sigue siendo el peso de tu cuerpo 

Sigue siendo el peso de tu cuerpo desnudo,
el que me libera de mis miedos
y desengaños.

Tras esta niebla de medias mentiras,
descubro,
que es fácil emborracharme de indiferencia,
para dejarnos ir, me basto solo,
es amar, amarte de forma desmedida,
lo que me consume.

Sigue siendo únicamente tu ánimo
el que marca las fronteras de todos mis estados,
“It’s siempre complicated”.

Amar es tan difícil,
que preferiría, las veces, odiarte,
liberarme de esta carga imposible
de expectativas insatisfechas.

¡Ámame tu!,
dame la excusa, el ancla, la puerta
a tus secretos
y mis descansos.

2012

Muy amiga mía

Muy amiga mía:
Desde que no estamos juntos
los meses han aprendido a andar deprisa,
ahora corren a mi alrededor
y me marean,
tendrías que verlos…

¿No parece tan sólo ayer
cuando nos miramos en los ojos,
aun unidos,
y me asesinaste los sueños?.

Pues fue casi mañana,
pero no te apures por el tiempo,
ya no.

Desde que me eres extraña
no he estado solo,
pero rodeado de un vacío inmenso
te he buscado por todas partes
como si olvidase dónde estabas.

Me he muerto muchas veces
ahogado sin tu aliento,
orgullosa amiga.

¿Cómo estás tú?
¿me has echado en falta?
Cuéntame lo que piensas
que nos quedan menos días
para abrirnos de nuevo el alma.

Solamente quería que supieras
que estoy harto de creerte a ratos
a mi lado y luego perder las ganas
en tu indiferencia.

Me despido ya con muchos besos
y un abrazo entero,
mi orgullo te manda recuerdos suyos.

Escribe pronto, muy amiga,
siempre mía.

2002

Vuelvo a hablar, amor

Vuelvo a hablar, amor, por los codos, con las manos,
bebiendo tus besos a tragos, largos,
mientras acaricio con ganas tus labios a mordiscos
y me sabes a fruta y al café de la tarde
dejándome un dulce regusto a sonrisa, al final de tu boca.

Deseo nadarme en los océanos de tus ojos
y escalar, aventurero de ocasión, las cúspides heladas de tus pechos
para resbalar desde allí al centro mismo de tus secretos.

Y vuelvo a cantar canciones con letras olvidadas
escritas desde el pavor de todas mis derrotas,
volviéndome idiota de amor por mí y por tí.

Incluso me sorprendo escribiendo mi nombre en grandes letras
al lado débil de tu inmenso cuerpo desnudo.

Pero qué pronto descubro que en la poesía estoy solo yo,
donde debieras estar tú, o ambos, o ninguno,
cuando no me queda espacio ni tiempo para nada,
ni siquiera para deleitarme con la muerte.

2004

Cadenas de piel

Cadenas de piel, de miel, de hiel,
untuoso encierro de miedos y promesas
de un futuro que nos pertenece,
a otros.

Rutinas con sordina, de desengaños,
rencores armados de agravios y
una marea de medias mentiras
que no cesa, no ceja, de ahogarme
en un silencio abandonado.

Infinitas correcciones, quiebros y cambios,
enfados,
que no mejoran nunca, nada, y
nos hunden en este abismo de apariencias,
experiencias repetidas hasta el desánimo.

Desesperadamente, no busco nada,
perpetuarme en esta invisibilidad cansada,
desaparecer, para no romper nada,
más que a mí mismo.