Lotte

No tengo, Lotte, que leer más poesía,

para escribirme tu sonrisa para siempre,

en la memoria.

 

Acordarme ahora de tu carita,

de tus ojos enormes

y tempranamente sabios,

me hace entender, en la distancia,

que mientras tu existas,

podré seguir, indefinidamente,

aunque me fracasen las palabras.

 

Mientras crecen nuestras heroicas complicidades,

intuyo que te pareces un tanto más a mí,

como si yo pudiera alcanzar, de ningún modo,

la perfección que tu prometes.

 

Gracias a ti he descubierto,

que el amor no es condicional,

no llega, ni se va. No fluctúa

ni se envilece. No olvida.

Sólo se consume, aquí, allí y ahora,

generosamente ilimitado.

 

Y nunca se acaba.

2015