Anoche soñé que me rompías, traidora, en el alma un hueco

Anoche soñé que me rompías,

traidora, en el alma un hueco,

para ti y tus palabras.

 

Soñé que me nacían otros labios,

audaces al calor de tus propios besos,

perdidos entre nuestras bocas.

 

Tú también soñabas,

los mismos besos, sabor al mismo miedo,

la misma pena que me confunde,

entre tus dudas y mis caricias.

 

Más tarde, me descubrí soñando,

abrazado rabioso entre tus pechos agudos,

y en la fría noche iluminada de sombras

juro que ambos fingíamos

estar despiertos.

2002

Tiramos nuestro amor al cubo

Tiramos nuestro amor al cubo

donde guardamos los rencores y la mierda.

Perdimos hasta el encanto del beso

atragantado en cada mentira suave.

 

Olvidamos por qué jugamos

a estar atados a un mismo sueño,

y aunque yo me resigné, tu esclavo,

tú te aferraste a la libertad del deseo.

 

Echados entre nosotros y mis brazos,

nos leímos las manos con la memoria

y juramos preservar de todos este cariño

de tantas noches, tanteando promesas.

 

Me obligué a apostar en otros labios

todo lo que defendimos a muerte,

y por salvarte de mis miedos,

mandaste al infierno mi recuerdo.

 

Si ahora que he cumplido cada paso,

te niegas a darme lo que es nuestro,

quédate sola en estas sombras,

que yo saciaré en otras fuentes

mi hambre atroz de tus caricias.

2002