Al fin he aprendido a reducir mi amor a un sólo beso

Al fin he aprendido a reducir mi amor a un sólo beso

y ahora, voy a invadirte de pronto toda la boca,

para alargarme desde allí,

por el mapa inmenso de tu cuerpo.

 

Será tan fácil, que basta que ame yo, desesperadamente,

y de todos modos te perderás, confusa e inocente

entre tus labios y mi deseo.

 

Voy a recorrerte deprisa y con cuidado,

desvelando los secretos de tus miedos,

dueño hasta de tus gestos íntimos de sorpresa,

hasta que convertida en dócil marioneta,

seas esclava del amor y también mía.

 

No te escondas ahora, que ya te tengo,

atrévete cobarde y afronta, si puedes,

de una vez por todas, mi encuentro.

2005

Anoche soñé que me rompías, traidora, en el alma un hueco

Anoche soñé que me rompías,

traidora, en el alma un hueco,

para ti y tus palabras.

 

Soñé que me nacían otros labios,

audaces al calor de tus propios besos,

perdidos entre nuestras bocas.

 

Tú también soñabas,

los mismos besos, sabor al mismo miedo,

la misma pena que me confunde,

entre tus dudas y mis caricias.

 

Más tarde, me descubrí soñando,

abrazado rabioso entre tus pechos agudos,

y en la fría noche iluminada de sombras

juro que ambos fingíamos

estar despiertos.

2002

Hoy se ha levantado el día oliendo a miedo

Hoy se ha levantado el día oliendo a miedo,

y toda la semana.

 

Somos más de dos, contando la sospecha,

y me sobran monstruos debajo de la cama.

 

Hace un día malo y solo.

Tras la ventana llueven silencios

y se cuelan inseguridades heladas

por las rendijas de tus sábanas.

 

El dilema de mis brazos es que no saben,

protegerme entre nosotros y este tiempo,

y nuestros besos son escalofríos, falsos retos,

ascuas mal apagadas de goces de otros, pasados.

 

Yo soy así, ¡rápido me vence el desamor!,

tanto que no llego a sufrir ni las derrotas,

“mind the gap” y a seguir amando.

2004