Tengo aquí de todo, para darte

Tengo aquí de todo, para darte,
menos mi amor.

Podemos pasear a la intemperie de mis sentimientos,
allí donde hace más frío.

Podemos bailar con ojos cerrados,
como si estuviéramos absolutamente solos.

Podemos atragantarnos de series en el sofá,
disecados de tantos silencios.

Podemos compartirnos besos
y enfriarlos poco a poco,
como el agua tibia del lavabo.

Podemos derramar una soledad brutal
por los recovecos de nuestros abrazos.

Pero no me pidas amor,
que lo tengo bien guardado,
escondido entre los fracasos,
esperando que pase algo,
una bomba, un disparo de luces,
un amago de sonrisa.

Un engaño.

Siempre es un poco más tarde

Siempre es un poco más tarde
y pararse por parar tan sólo,
resulta una mentira triste
a la prisa que nos mueve.

Después de cada paso hay tantos, otros,
¡cuidado!, que no se traben,
y no medites, edites tus respuestas,
mientras te engulle el sistema, lentamente,
escupiendo un rastro de despojos
en grandes titulares falsos.

Claro que queda el consuelo, estadístico,
de cantar más alto que la media, o más fuerte,
y conquistar un trozo de cielo más amplio,
al enemigo, al vecino.

Y seguimos corriendo como locos
a la caza de todos los sueños huecos,
hasta que nos nazca la muerte en el pecho,
y podamos, al fin, caernos libres en la vereda.

2004